miércoles, 17 de diciembre de 2008

Los muros que construimos
alrededor de nosotros
nos protegen contra la tristeza,
pero también impiden
que nos llegue
la felicidad
Existen tantas noches como días,
y cada una dura
lo mismo que el día que viene después.
Hasta la vida más feliz
no se puede medir sin unos momentos de oscuridad,
y la palabra "feliz"
perdería todo sentido
si no estuviese equilibrado por
la tristeza
Normalmente cuando las personas están tristes,
no hacen nada.
Se limitan a llorar.
Pero cuando su tristeza se convierte en indignación,
son capaces de hacer cambiar las cosas

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