El dolor adopta formas diversas,
una punzada,
una leve molestia,
dolor sin más,
el dolor con el que convivimos a diario.
Pero hay un dolor que no podemos ignorar,
un dolor tan enorme,
que borra todo lo demás,
y hace que el mundo
se desvanezca hasta que sólo podemos
pensar en cuanto daño hemos echo,
como enfrentamos al dolor depende de nosotros.
El dolor,
anestesiarlo,
aguantarlo,
aceptarlo
e ignorarlo.
Para algunos la mejor manera de enfrentarse
es seguir viviendo.
El dolor,
solo hay que aguantarlo,
esperar a que se vaya por si solo
y a que la herida que lo ha causado cicatrice.
No hay soluciones,
ni respuestas sencillas,
solo hay que respirar ondo y esperar a que se calme.
La mayoría de las veces el dolor puede aliviarse,
pero a veces llega cuando menos te lo esperas,
te da un golpe bajo y no te deja levantarte.
Hay que aprender a aceptar el dolor,
porque lo cierto es que nunca te abandona
y la vida siempre lo llama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario